• GRAN ORGULLO: Héctor Daer único orador del Movimiento Sindical Argentino en el Vaticano

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    de Noviembre 2017

    GRAN ORGULLO: Héctor Daer único orador del Movimiento Sindical Argentino en el Vaticano | Noticias-ATSA

    Más de 300 representantes sindicales de todo el mundo viajaron al Vaticano para participar del Encuentro Internacional de Org. Sindicales sobre el futuro del trabajo y el movimiento obrero. La delegación argentina fue la más numerosa, en la cual se destacó la participación de nuestro Secretario General Héctor Daer, triunviro de la CGT.

    El segundo y último día del Encuentro, Héctor Daer realizó una intervención frente a todos los participantes donde reflexionó sobre el contexto mundial que atravesamos como trabajadores organizados, los desafíos que nos aguardan y el rol que debemos tomar para enfrentarlos, retomando las palabras del Papa Francisco sobre la problemática ecológica en la Carta encíclica Laudato Sí. Con un gran orgullo compartimos a continuación los puntos que enumeró:

    1. Francisco pone énfasis en la problemática ecológica. ¿Cómo abordarla desde la óptica sindical? El mensaje de Francisco es claro, y subrayando lo que ya enunció Pablo II, dice: “Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy a la sociedad”. Y agrega más adelante “ Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y, simultáneamente, para cuidar la naturaleza

    2. Enfatiza el mensaje de Benedicto XVI que invitó a “eliminar las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial y a corregir los modelos de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto al medio ambiente”. Esta reflexión es clave, porque muestra que la defensa del medio ambiente es indivisible de las condiciones de trabajo y de la forma en la que se establecen las relaciones sociales. La degradación del medio ambiente afecta fundamentalmente a los trabajadores y a los sectores más pobres y marginales de la sociedad. Los países centrales, cuya responsabilidad en el deterioro del medio ambiente en los países periféricos no puede ser soslayada, hoy tienen que hacerse cargo, entre otras cosas,  de las masas humanas que emigran escapando de las catástrofes climáticas. Como dice Francisco “No podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”. “Es verdad que debería preocuparnos que otros seres vivos no sean tratados en forma responsable. Pero especialmente deberían exasperarnos las enormes inequidades que existen entre nosotros, porque seguimos tolerando que unos se consideren más dignos que otros. Dejamos de advertir que algunos se arrastran en una degradante miseria, sin posibilidades reales de superación, mientras otros ni siquiera saben qué hacer con lo que poseen, ostentan vanidosamente una supuesta superioridad y dejan tras de sí un nivel de desperdicio que sería imposible generalizar sin destrozar el planeta. Seguimos admitiendo en la práctica que unos se sientan más humanos que otros, como si hubieran nacido con mayores derechos”.  El sindicato ha sido históricamente una herramienta que interpeló ese orden de la historia, al que siglo tras siglo, las clases dominantes consideraron como inmutable. La lucha por la igualdad y la equidad que se representa en las organizaciones sindicales es una lucha por una humanidad integrada e integradora. Hoy los sindicatos estamos ante el enorme desafío de la fragmentación del mundo del trabajo y la creciente precarización, no solo de quienes están totalmente excluidos, sino de los trabajadores que aun con un salario no pueden acceder a una vida digna.

    3. Francisco expresa claramente aquí que no existe una defensa del medio ambiente disociada de la lucha contra la injusticia. No es posible concebir que se luche por los derechos de los animales en riesgo de extinción, siendo indiferentes ante la trata de personas, la pobreza o la arbitrariedad de un ser humano contra otro. Los sindicatos han tomado la bandera de la lucha contra el trabajo infantil, contra el trabajo forzado, contra la vulneración de los derechos humanos y sociales, contra la discriminación por cualquier causa y origen. Esta lucha ha visibilizado situaciones que se mantenían ocultas, las ha puesto en la agenda pública, ha acompañado los reclamos de los grupos más vulnerables, se ha puesto al frente de los mismos.

    4. Laudato Sí dedica una profunda reflexión a lo que llama el paradigma tecnocrático, que se va constituyendo en un pensamiento único que impregna el conjunto de la vida de los seres humanos y las sociedades en las que viven. En ese marco, Francisco dice que el paradigma tecnocrático también tiende a ejercer su dominio sobre la política y la economía. “La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano. Las finanzas ahogan a la economía real”. “En algunos círculos se sostiene que la economía actual y la tecnología resolverán todos los problemas ambientales, del mismo modo que se afirma con lenguajes no académicos, que los problemas del hambre y la miseria en el mundo simplemente se resolverán con el crecimiento del mercado”. En este sentido, el rol de los sindicatos es esencial e indelegable en su lucha por una justa dimensión de la producción y una mejor distribución de la riqueza. El derecho a organizar sindicatos y a negociar colectivamente están indisolublemente unidos a este llamado de Francisco. Como lo dice el Santo Padre en su discurso ante la Confederación Italiana CSIL “El sindicato es la expresión del perfil profético de una sociedad…nace y renace todas las veces que, como los profetas bíblicos, da voz a los que no la tienen”.  Hoy el mundo asiste, de norte a sur, a una embestida para borrar a los sindicatos, acorralarlos, debilitarlos, pretendiendo ignorar que son una base fundamental para el funcionamiento de sociedades democráticas. Pretender eliminar o debilitar la voz colectiva de los trabajadores es el mejor camino para profundizar la exclusión social. 

    5. Los sindicatos tienen un papel único y central para garantizar la justicia distributiva, de la que habla Francisco: “ El bien común requiere de un cierto orden, que no se produce sin una atención particular a la justicia distributiva, cuya violación siempre genera violencia. Toda la sociedad -y en ella, de manera especial el Estado- tiene la obligación de defender y promover el bien común”. Los ataques contra los sindicatos, los intentos de debilitarlos y de someterlos a cualquier poder de turno, son un ataque directo a las posibilidades de fortalecer la justicia distributiva, ante cuya ausencia los procesos democráticos se fragilizan y empobrecen.  La negociación colectiva es un instrumento único, pilar fundamental de un verdadero diálogo social, pero el rol de los sindicatos en la defensa de condiciones dignas para el conjunto de los trabajadores y para quienes están excluidos excede el marco de la negociación y requiere la articulación de alianzas políticas y sociales y de un debate serio con organizaciones nacionales, regionales e internacionales. Los sindicatos tienen que estar incluidos en cualquier diseño que pretenda la búsqueda de una sociedad en la que el bien común sea el verdadero norte.

    6. Laudato Si apela a la centralidad del trabajo, señalando que cualquier planteo sobre una ecología integral que no excluya al ser humano debe incorporar el valor del trabajo. Esto fue sabiamente desarrollado por Juan Pablo II en su encíclica Laborem Exercens. “Por eso, en la actual realidad social mundial, más allá de los intereses limitados de las empresas y de una cuestionable racionalidad económica, es necesario que se siga buscando el acceso al trabajo por parte de todos”. Los sindicatos tienen un rol fundamental que cumplir, tanto en el debate público sobre la creación de trabajos dignos como en su rol para acompañar la reconversión y formación de trabajadores y trabajadoras que tendrán que enfrentar los cambios tecnológicos y de organización del mundo laboral. Es preciso luchar contra las teorías que intentan normalizar la ausencia de trabajo. El trabajo no es solo un modo de subsistencia, sino que está relacionado con un modo de ser de las personas en el mundo; con su integración y su identidad.

    7. Francisco describe al  Planeta como Patria y a la humanidad como pueblo que habita la casa de todos. Desde un concepto profundamente humanista de la globalización, alejado de los paradigmas tecnocráticos, llama a pensar en “un solo mundo, en un proyecto común”. El movimiento sindical, a nivel global, tiene mucho que aportar a esta visión, actuando desde lo nacional, lo regional y lo global para construir una nueva solidaridad que enfrente con eficacia los desafíos impuestos por un modelo tecnocrático y depredador. Nuevos instrumentos globales, como las redes sindicales, los acuerdos globales, el fortalecimiento de acciones coordinadas , apoyan el desarrollo de una nueva institucionalidad, llamada a romper las reglas del juego. “El siglo XXI, mientras mantiene un sistema de gobernanza propio de épocas pasadas, es escenario de un debilitamiento de poder de los Estados nacionales, sobre todo porque la dimensión económico-financiera, de características transnacionales, tiende a predominar sobre la política.” Vuelvo a subrayar las experiencias de los sindicatos globales, ayudando a que los más débiles tengan poder efectivo frente a las empresas. Existen nuevas formas de organización y normatividad global, como los Acuerdos Globales o el Acuerdo de Bangladesh, en donde se logró articular a dos sindicatos globales, la OIT, ONGS, sindicatos bengalíes  y 150 empresas de primera línea para firmar el acuerdo  sobre seguridad contra incendios, después del incendio que costó la vida a más de 1100 trabajadores.

    8. La solidaridad, en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia, dice Francisco. Esta es la historia que ha venido construyendo, en forma colectiva el movimiento sindical. Hoy, en un mundo cruzado por transformaciones dramáticas y abrumado por las brechas cada vez mayores entre quienes poseen el conocimiento y los que no pueden acceder al mismo; entre quienes concentran la riqueza y aquellos que viven en la exclusión más absoluta; entre quienes son los dueños de la información y la manipulan y quienes son las víctimas de tal manipulación, el movimiento sindical tiene la oportunidad histórica de construir nuevas solidaridades y de consolidar las que ya existen.